Todd Haz

Diagnosticado el 04/02/2018

A mi esposo, Todd, le diagnosticaron melanoma en estadio 3c en abril de 2018. Un lunar que tenía en la espalda desde hacía años empezó a picarle, se irritó y comenzó a crecer. Nunca pensamos en melanoma, aunque ambos insistíamos en que debía hacerse revisar, pero la vida seguía su curso y estábamos muy ocupados. Lo llevó a nuestro médico de cabecera y, aunque pensó que era un carcinoma basocelular , lo derivó al dermatólogo . Una semana después de la biopsia , recibimos la temida llamada telefónica: era melanoma. Era grande (5.6 mm) y nos derivaron de urgencia al Instituto Oncológico Levine en Charlotte. Tras nuestra primera consulta con el cirujano, le hicieron una tomografía computarizada que detectó un ganglio linfático sospechoso debajo del brazo, el cual fue biopsiado y confirmó que contenía melanoma. Le operaron el 24 de abril de 2018 para extirpar el tumor de la espalda y le realizaron una linfadenectomía completa debajo del brazo izquierdo. Solo uno de los 35 ganglios extirpados contenía melanoma y el cirujano obtuvo márgenes limpios, pero como estaba en estadio 3c, nos derivaron a oncología, ya que le recomendaron encarecidamente un año de inmunoterapia como medida preventiva contra la recurrencia . Antes del tratamiento, se le realizó una resonancia magnética cerebral y tomografías computarizadas cada tres meses durante un año. Toleró 8 de los 12 tratamientos, pero desarrolló pancreatitis asintomática y tuvo que interrumpirlo. ¡Sigue libre de cáncer! Continúa bajo el seguimiento de su dermatólogo y se somete a exploraciones rutinarias en Levine. Llevamos 36 años juntos y este ha sido, con diferencia, el viaje más aterrador que hemos afrontado. Nos unió más de lo que jamás imaginamos y también crecimos en nuestra fe como nunca antes. Estamos muy agradecidos a nuestra familia, amigos y equipo médico (que son como una familia para nosotros) por la atención excepcional que le han brindado a Todd, pero le damos la gloria a Dios por las bendiciones que nos sigue dando a diario. A través de este camino, hemos aprendido qué es importante y qué no lo es. ¡Ponlo en manos de Dios y déjalo ir! Esperamos que nuestra experiencia ayude a otros en su propio camino, pues sentimos que Dios nos ha dado la oportunidad de compartir nuestra historia. Agradecemos los avances en los tratamientos contra el melanoma y oramos para que más pacientes se beneficien.