¡Mi madre era una luchadora! Ya había vencido al melanoma una vez, pero perdió la segunda batalla. Yo solo tenía 16 años. Su risa, su pasión y su cariño son algunas de las muchas cosas que extraño de ella. Ojalá hubiera podido vernos a mi hermana y a mí graduarnos de la preparatoria y pronto de la universidad, pero sabemos que está en un lugar mejor y que ya no sufre. ¡Te amo, mamá!

